El peligro de las expectativas | Psicology

Expectativa … ah, expectativas. Tantas veces los hemos creado a lo largo de nuestro viaje, ¿no es así? No hay una persona que nunca haya creado una expectativa. En relación con algo, en relación con alguien, simplemente no nos detenemos a pensar que estas expectativas son NUESTRAS, y solo nuestras.

El problema no es la expectativa, sino el significado y el valor que le damos. No podemos controlar a otras personas o situaciones, entonces, ¿cómo podemos esperar que todo salga de su camino y deseo? Lo más sensato es crear metas, hacer un plan, descubrir lo que está a tu alcance y lo que TÚ puedes lograr, no esperar a que alguien más lo haga. Porque la gran verdad es que nunca lo será.

No podemos cobrar a otras personas para que sigan nuestras expectativas, del mismo modo que no podemos seguir las de los demás. Haz el tuyo, mira lo que tienes al alcance de la mano, muévete para conseguirlo, si no funciona, no hay problema, puedes volver a intentarlo o ir en busca de una nueva meta. Solo podemos controlar nuestras acciones y nuestras actitudes frente a las frustraciones que derivan de nuestras expectativas. Es mejor no crearlos, pero sé que no es tan fácil, es un proceso, es un ejercicio diario, es autoconservación y amor propio. No es el otro el que nos llena, ni una situación, somos nosotros los que nos cumplimos respetando nuestros límites y nuestras dedicación para conseguir una meta.

¿Y qué quieres? ¿Cómo puedes lograr ese objetivo? ¿Qué necesitas hacer para llegar allí? Cuales son tus motivaciones? Planifiquemos. Planes reales y alcanzables, metas a corto, mediano y largo plazo, cada uno a la vez. Puede y debe tener el control de sí mismo, no de los demás.





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