¿Cómo sabes si necesitas un psicólogo?

¿Te has preguntado alguna vez en algún momento de la vida si lo que sientes o piensas es «normal»? Con el tiempo hemos pasado por varias fases, algunas muy difíciles, en las que tendemos a dudar de nosotros mismos. Podemos cuestionar nuestras elecciones (o la falta de ellas), nuestro círculo social, nuestra vida profesional e incluso nuestras relaciones. Cuando una fase como esta comienza a durar un cierto período en la vida de alguien, es natural y comprensible que esa persona cierre. Es posible que ya no se sienta tan cómodo hablando de ello, ya que puede sentirse incomprendido por los demás o incluso avergonzado de expresar lo que está pensando y sintiendo.

En estos casos, la tendencia es que los pensamientos y las emociones permanezcan allí y quizás incluso aumenten de intensidad. Pero, ¿por qué ocurre esto? Pues bien, la psicología y el psicoanálisis creen en aliviar los síntomas a través del habla y lo que llamamos “canalizar emociones”. En otras palabras, una de las formas de conseguir algo de alivio emocional (y aquí también incluimos esos “pensamientos intrusivos” que nos molestan) es canalizar estos malos sentimientos a través de algún acto, como hablar con alguien sobre lo que estás pasando.

Es cierto que no todos los familiares y amigos estarán preparados para escuchar lo que está sucediendo en su mente. Ciertamente, muchas de estas cosas ni siquiera las comprendes tú mismo, ¡así que imagina las otras! Además, se sabe que las personas más cercanas están de alguna manera inmersas en nuestras vidas, participan y conocen nuestra historia y trayectoria. Tienen su visión de los eventos y esa visión se roza con sus impresiones y opiniones personales, lo que también influye en la forma en que nos escuchan y nos comprenden.

En un contexto como este, cuando tienes muchas cosas en la cabeza, pero no puedes sacarlas, pueden surgir varias enfermedades. Algunas personas desarrollan enfermedades psicosomáticas, es decir, problemas físicos derivados de problemas psicológicos. Es posible que conozca a alguien que sufre las consecuencias físicas del estrés, como cansancio físico excesivo o migraña. Muchos de nosotros también tenemos ese amigo que sufre de «gastritis nerviosa» que nunca parece curarse. ¿Y qué pasa con aquellas personas que, aunque cansadas, no pueden dormir? Hoy en día, muchas personas sufren de insomnio y no pueden encontrar una explicación médica para ello.

Teniendo todo esto en cuenta, si te preguntas o te has preguntado alguna vez si es el momento de necesitar un psicólogo, es importante que primero te hagas algunas otras preguntas.

¿Cuánto tiempo me he sentido mal?

El factor tiempo puede ser determinante en la búsqueda de una opinión profesional. Algunas personas confunden un momento de tristeza, duelo, soledad o ansiedad con algo más grave, como los trastornos mentales, precisamente porque no consideran el momento en que están pasando por algo. La vida se compone de altibajos, alegría y tristeza, recompensas y frustraciones. No tenemos que (y ni siquiera podremos) estar felices y llenos todo el tiempo y está bien si ese es el caso. Sin embargo, si se ha sentido psicológicamente enfermo durante más tiempo del que está acostumbrado, puede ser el momento de prestar atención a sí mismo y a lo que realmente está sucediendo.

Necesitas un psicólogo: ¿las medidas que tomé tuvieron algún efecto?

Todos saben qué los hace sentir mejor y las personas tienen diferentes formas de canalizar sus emociones negativas. Cuando algo no va bien, la tendencia del ser humano es intentar hacer algo para hacer sus necesidades, aunque a los ojos de los demás no sea la actitud ideal. En medio de un momento de sobrecarga y estrés puede ser que la mejor solución para alguien sea simplemente tomarse un descanso de todo y dejar de realizar sus tareas; otros pueden obtener alivio comiendo ese dulce favorito (y repitiendo la dosis); otros, solo pueden sentirse mejor cuando practican un pasatiempo o un deporte que les gusta mucho. La pregunta es, ¿sus válvulas de escape le brindan alivio o nada más parece estar resolviéndose? Si la respuesta a esa pregunta es negativa, este es un punto más que merece su atención.

¿El momento emocional por el que estoy pasando perturba mi vida diaria?

Finalmente, la pregunta clave que debes hacerte si tienes dudas sobre si necesitas un psicólogo es en qué medida tus problemas e inquietudes están afectando tu rutina. De hecho, muchas veces no tenemos tiempo para pensar en nosotros mismos, en medio de tantas responsabilidades, plazos y exigencias externas. Sin embargo, cuando algo que llevamos guardando un tiempo en nuestro interior necesita salir a la luz, puede suceder a través de algunos signos. Si ya no puedes realizar tus tareas diarias, ya sean sencillas o complejas, o si tu trabajo y tus relaciones personales se ven afectadas de alguna forma por la forma en que te has estado sintiendo, este puede ser el momento decisivo para buscar ayuda.

Podemos ahogar nuestros sentimientos y lo que pasa por nuestra mente tanto como sea posible, pero en un momento u otro, ese contenido emergerá. Lo importante es que sepas que nunca es tarde para buscar apoyo, ya sea de personas cercanas a ti o de un profesional. Prestar atención a uno mismo y mirar hacia adentro es fundamental no solo para nuestro autoconocimiento, sino también para nuestra salud mental y física. Asegúrate de que los sentimientos pueden ser fugaces, que son parte de la vida y que mereces toda tu atención y cuidado para entenderlos de la mejor manera posible. Al asumir una actitud de cariño y atención hacia ti, al final todo tiende a mejorar. ¡Creer en ti mismo!

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