Claustrofobia: ¿qué es, cuáles son los síntomas y cómo tratarla?

Conocido como el miedo a los lugares cerrados, el claustrofobia es mucho más común de lo que pensamos y hoy afecta aproximadamente al 25% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los síntomas de este trastorno psicológico pueden interferir en tu forma de relacionarte en los espacios y con las personas, y para ayudarte, o ayudar a los que te gustan, te traemos toda la información sobre el tema.

¿Qué es la claustrofobia?

La claustrofobia es una fobia o miedo exagerado e irracional a quedarse en casa o con poca circulación de aire, que puede ser de ascensores, habitaciones pequeñas, transporte público o incluso ropa muy ajustada.

En general, la claustrofobia no se reconoce como una enfermedad aislada, sino más bien como un síntoma del trastorno de agorafobia que es un tipo de trastorno de ansiedad en el que las personas se ponen nerviosas en ambientes desconocidos o con multitudes, o donde perciben que tienen poco control.

Cuando se desarrollan síntomas de claustrofobia, ves y percibes los ambientes de una manera alterada, como una impresión psíquica menor que la que realmente causa angustia e incluso síndrome de pánico.

Ver más detalles sobre los síntomas de la claustrofobia:

Miedo o pánico intenso

Ser uno trastorno de ansiedad, la claustrofobia provoca un ataque de pánico cuando la persona está confinada. El miedo puede comenzar de a poco y gradualmente, debido o no a un trauma previo, intensificarse y causar otros síntomas.

Hiperventilación

LA hiperventilación Ocurre cuando una persona empieza a respirar muy rápido y es más frecuente en situaciones que le provocan ansiedad, pánico, estrés o crisis de nerviosismo, pero también puede ser provocado por el estrés físico, en ocasiones en las que su cuerpo estaba de vacaciones, por ejemplo.

Sudor excesivo

La sudoración es uno de los síntomas más comunes de los trastornos de ansiedad. Por lo general, esto sucede cuando la frecuencia cardíaca aumenta, aumentando el flujo sanguíneo, después de todo, el sudor no es más que la respuesta del cuerpo para evitar el sobrecalentamiento del cuerpo.

Episodio de claustrofobia seguido de desmayo

Es muy común que se presenten desmayos y mareos durante un episodio claustrofóbico, debido a la combinación de adrenalina, la frecuencia cardíaca aumenta.

Hormigueo en las extremidades de las manos.

El hormigueo en las extremidades o incluso la sensación de entumecimiento es una respuesta para luchar o incluso escapar del organismo. Esta sensación también es causada por la hiperventilación durante más tiempo.

Presión de pecho

A veces, un ataque de pánico puede causar dolor y opresión en el pecho, lo que lleva a una persona a creer que sufre un ataque cardíaco. Esto puede causar aún más ansiedad, lo que hace que los músculos se contraigan aún más, lo que dificulta mantener la calma.

Causas de la claustrofobia

La experiencia pasada o la infancia es a menudo el detonante que hace que una persona asocie espacios con una sensación de pánico o peligro inminente.

Entre las principales experiencias que pueden tener este efecto, tenemos:

  • Haber sido arrestado o retenido en un lugar confinado, por accidente o intencionalmente;
  • Ser abusado o acosado cuando era niño;
  • En entornos abarrotados, perderse de padres o amigos durante la juventud;
  • Antecedentes familiares de claustrofóbicos y factores genéticos.

El trauma experimentado en ese momento afectará la capacidad de la persona para lidiar racionalmente con una situación similar en el futuro, también conocida como condicionamiento clásico.

Se cree que tras situaciones como esta, tu mente asocia algunos espacios o la zona de confinamiento con la sensación de peligro. De esa manera, su cuerpo reacciona en consecuencia, o de una manera que parece lógica.

Claustrofobia: tratamiento

Después del diagnóstico, hay algunas formas de abordar la claustrofobia:

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

El objetivo es entrenar tu mente para que ya no te sientas amenazado por los lugares a los que temes. Puede implicar una exposición lenta a espacios pequeños que te ayudarán a lidiar con el miedo, la fobia y la ansiedad.

Terapia de drogas

Es común asociar medicamentos con el tratamiento de trastornos psicológicos, como psicopatía, depresión y síndrome de asperger, y fobias, como claustrofobia, agorafobia y tripofobia.

Los fármacos suelen tener un efecto complementario a la psicoterapia y no son reemplazables. Todos los medicamentos deben ser recetados y controlados por un médico especialista, ya sea un psicólogo o un psiquiatra.

Ejercicios de relajación y visualización.

Mejorar tu forma de afrontar estos momentos de fobia puede implicar no solo psicoterapia sino también ejercicios prácticos para controlar la ansiedad y los pensamientos negativos en medio de una crisis.

Intente respirar tranquila y profundamente, relaje sus músculos y practique técnicas de meditación.

Observa a los demás

Es importante observar a otras personas interactuar con la fuente del miedo, ya que esto puede brindarle seguridad y tranquilidad para comprender el espacio que realmente está experimentando.

Sufro de claustrofobia, ¿y ahora?

Busque un especialista en bienestar emocional que podrá evaluar las causas, factores y su relación con sus síntomas, para finalmente diagnosticar el mejor tratamiento para usted.

Como la claustrofobia está estrechamente relacionada con la agorafobia, el especialista puede incluir técnicas comunes para tratar la agorafobia y los síntomas de ansiedad.

La claustrofobia puede tratarse y reducir sus síntomas, simplemente tome la iniciativa para buscar ayuda. El tratamiento es la mejor manera de deshacerse de este sufrimiento y la sensación de miedo.

En Psicology, tenemos especialistas disponibles para ayudarlo donde y cuando pueda. ¡Consigue ayuda!





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